Cata de vino en el Domaine Hervé Philippe

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¡Un viaje al país de Hervé Philippe!

Un viticultor fuera de lo común

Hacía mucho que queríamos pasar por el Domaine Hervé Philippe para una cata, pero no habíamos tenido ocasión. Se concertó pues una cita a las 19:00, e hicimos esa cata el martes 27 de mayo de 2020 a última hora de la tarde.

Bueno, confieso que lo pasamos tan bien que no nos fuimos hasta las 22:00!!!!

En resumen, diría que la velada fue de menos a más, de buena sorpresa en buena sorpresa, con un propietario divertido y competente, atípico y creativo, sencillo y muy generoso. ¡Y todo eso se encuentra, por supuesto, en la botella!

Verdaderas elecciones personales :

Hervé ha tomado sus decisiones, las asume y las explica con claridad; se sale de los caminos trillados y está en plena conversión a lo ecológico. Nos hace probar «sus clásicos» y «sus ovnis», ¡objetos vinícolas no identificados!

Y comienza el viaje: los vinos que catamos son tan distintos entre sí y tan personales que nos desconciertan, pero nos desconciertan en el buen sentido, porque nos encanta que nos zarandeen, ¡sobre todo de una manera tan agradable!

Los blancos

Variedad y originalidad son las primeras palabras que me vienen a la mente. También aquí se encuentra la creatividad de Hervé, sus elecciones personales atrevidas pero acertadas.

El OVNI: Les Perrières 2015, un blanco de más de 14°, ¡es efectivamente un ovni! Propone algo único, inesperado en la zona, realmente inesperado, que tendremos verdadero placer en sugerir con un foie gras o un Munster… Estamos un poco en el Jura, pero tampoco del todo; Hervé no deja de desconcertarnos, ¡y nos encanta! Personalmente, sin embargo, tengo una gran debilidad por el 2017.

Mi gran favorito entre los blancos: Pugette 2018, ¡aunque Pugette 2017 ya sea más que bueno!

Terres de Champvent 2017: ¡un toque de frescor para el aperitivo! Más ácido (de nuevo hablo con mis propias palabras), es menos mi tipo de vino, pero sé que a nuestros clientes les encanta esta clase de vino con el aperitivo.

Los tintos

¡Demasiado modesto!

Hervé habla pues de ovnis, nos hace probar su Pinot Noir Bois Rue 2016 y comenta: «es un vino fácil, para beber entre amigos, alrededor de una barbacoa…»

¡¡¡Me indigno!!! Indignada pero enternecida a la vez, y le hago notar que los calificativos que emplea no están en absoluto a la altura de la calidad de lo que estoy bebiendo y que, francamente, ¡me encanta!

Esperábamos mucho del tinto de Hervé Philippe, porque los tintos no son lo más fácil de encontrar (al menos según nuestros gustos) en nuestra zona. Y a nuestra zona, desde el principio, acordamos darle prioridad absoluta.

Pasamos luego al Bois Rue 2017 y ahí es directamente un flechazo. Es exactamente el tipo de tinto que buscábamos. Por fin tenemos esta joya para ofrecer a nuestros clientes. Un Pinot 100 % despalillado y sin filtrar.

¡Domaine Hervé Philippe añadido a nuestra carta de vinos!

Nos marchamos conquistados por los vinos y por el propietario (y por sus padres, igual de encantadores), por tanta generosidad, humor, vivacidad y carácter. Esta cata fue un viaje de descubrimiento, casi iniciático. Seducidos también por la modestia: es al hilo de una frase anodina cuando uno se entera de que uno de los primerísimos clientes de Terres de Champvent fue el Negresco de Niza. Pero Hervé Philippe no hace de ello ninguna historia; no le gusta «darse pisto», dice él.


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